Acto 27 de Octubre 2026 – Aula Magna ULA
Palabras del Doctor Roald Gómez en el acto protocolar de entrega de Certificados de Diplomas realizado el martes 27 de octubre 2026 en el Aula Magna de la Universidad de Los Andes, en representación de los egresados del Diplomado Avanzado: Investigación científica con herramientas de Inteligencia Artificial.
Estimados profesores, apreciados compañeros de cohorte, familiares y amigos que nos acompañan.
Quiero comenzar estas palabras expresando una profunda e infinita gratitud a Dios por concedernos la salud, la perseverancia y la visión necesaria para culminar con éxito esta meta académica. Asimismo, extiendo un reconocimiento especial a los profesores Elisabeth Benítez y Raymond Marquina, quienes con una clara visión de futuro nos invitaron a asumir este gran reto: adentrarnos en la intensa formación de las diferentes Herramientas de la Inteligencia Artificial.
Para ser honesto con ustedes, lo que en sus inicios fue impulsado por un instinto primario de curiosidad, este, fue exacerbándose e intensificándose a medida que el programa educativo avanzaba. Mi mayor inquietud intelectual residía en establecer una comparación rigurosa: tomar un proyecto de investigación concebido y ejecutado mediante los métodos habituales y tradicionales de la investigación científica manual, y someterlo a una reestructuración analítica mediante la aplicación sistemática de las diversas plataformas y algoritmos de inteligencia artificial que íbamos descubriendo en el diplomado.
Durante estos meses de estudio continuo, mi vida transcurrió en una dualidad fascinante y exigente. Mi rutina diaria se dividía entre mis viajes reales —asumiendo responsabilidades en congresos médicos, ponencias científicas y compromisos profesionales en distintas latitudes— y mis viajes virtuales en el vasto universo de la inteligencia artificial.
Confieso que en más de una ocasión estuve al borde de desistir. La sobrecarga de trabajo y la aparente falta de tiempo amenazaban con vencer mi resistencia física. Sin embargo, la curiosidad intelectual, el deseo insaciable de descubrir qué había más allá de nuestros límites habituales y la firme convicción de no dejar pasar la oportunidad de apropiarme de un nuevo conocimiento, pudieron más que el cansancio acumulado.
“Confieso que, entre congresos médicos, simposios y viajes, dediqué mis noches a este paseo intelectual que cada día abría nuevos horizontes en mi saber. La necesidad de explorar lo desconocido fue la fuerza que me mantuvo firme en este camino de aprendizaje.”
Al recorrer la malla curricular de estos cursos y diplomados, no solo adquirimos teoría, sino que vivimos una verdadera inmersión metodológica que transformó nuestra estructura de pensamiento científico. Módulo a módulo, fuimos comprendiendo que la inteligencia artificial no es un atajo simplista, sino un catalizador de la capacidad analítica humana.
La mayor satisfacción al culminar este itinerario formativo es comprobar que el conocimiento que poseemos como entes humanos nos permitió, en primera instancia, realizar nuestras investigaciones con total rigor y excelencia. Pero el mayor descubrimiento de todo este proceso fue apropiarnos de las herramientas claves de la inteligencia artificial, las cuales nos hicieron comprender que existen caminos más ágiles e integrales para acceder a la mejor información disponible. Aprendimos que los problemas complejos sí pueden simplificarse, alcanzando resultados sumamente veraces, rigurosos y efectivos.
A lo largo de mi trayectoria he dividido mi vida en un ‘antes y un después’ en múltiples facetas. Hoy, de pie en la majestuosa Aula Magna de la Universidad de Los Andes —nuestra ilustre casa de estudios— puedo decir con absoluta propiedad que mi actividad académica y científica se ha transformado definitivamente en un antes y un después de la inteligencia artificial.
“Esta no es una tecnología que sustituye al investigador; es un catalizador que nos ayuda a pensar, a transformar la estructuración de nuestras ideas y a simplificar el proceso metodológico con el propósito de ser más claros, precisos y efectivos.”
Existe un debate recurrente en diversos espacios académicos donde algunos sostienen que la inteligencia artificial acabará por desplazar el talento y el discernimiento humano. Quizás en un futuro distante se evalúen estos escenarios, pero hoy, desde mi experiencia directa en las aulas y en la práctica médica diaria, puedo afirmar categóricamente que no lo siento así. Considero que la inteligencia artificial es, en esencia, el pensamiento humano potenciado a la velocidad de la luz; una herramienta extraordinaria que simplifica el camino, nos conecta de manera eficiente con el conocimiento que requerimos y nos permite plasmar e integrar nuestras ideas con una precisión inédita, orientándolas siempre hacia la obtención de resultados con impacto científico y social.
Al reflexionar sobre estos intensos meses del año, reconozco el inmenso reto personal que significó asumir simultáneamente mis roles de médico, profesor universitario, estudiante de diplomado, esposo y padre de familia. Puedo atestiguar con total certeza que las herramientas tecnológicas y las competencias metodológicas aprendidas en este curso fueron un soporte fehaciente e indispensable para cumplir con éxito y equilibrio cada una de esas altas responsabilidades.
Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a la ilustre Universidad de Los Andes por ofrecer una plataforma educativa de nivel internacional, con tecnología de primer mundo que permite a sus estudiantes permanecer interconectados, formándose con la máxima excelencia sin importar la latitud en la que se encuentren. Mi gratitud imperecedera a los profesores de estos diferentes cursos por su incansable dedicación, su acompañamiento cercano, su rigurosa orientación académica y, muy especialmente, por su gentil e inestimable empatía con cada uno de nosotros a lo largo de todo el proceso formativo.
Gracias a todos por haberme permitido ser parte de esta cohorte pionera. Me siento profundamente orgulloso no solo de haber alcanzado la meta de culminar este diplomado de 120 horas académicas, sino de la satisfacción aún mayor de estar aplicando día a día estos valiosos conocimientos en el ejercicio de la medicina, la docencia y la investigación científica.
Muchas gracias a todos!
